Síndrome de hiperestimulación ovárica


El síndrome de hiperestimulación ovárica es una complicación ocasionada por las hormonas utilizadas en técnicas de reproducción asistida

¿QUÉ ES?

El síndrome de hiperestimulación ovárica (SHO), es una complicación derivada de la hiperestimulación farmacológica del ovario y desencadenada tras la administración de la hormona gonadotrofina coriónica (hCG), para los tratamientos de reproducción asistida (TRA).


La hiperestimulación ovárica controlada tiene como objetivo reclutar múltiples folículos para incrementar el número de ovocitos disponibles y con ello las posibilidades de embarazo en un ciclo de estimulación. No obstante, existen casos descritos de SHO en ciclos estimulados con clomifeno o bien sin estimulación, como por ejemplo en casos de síndrome de ovarios poliquísticos (SOP), gestaciones multifetales, gestaciones molares, hipotiroidismo, adenomas hipofisarios, etc…


¿CUÁL ES LA CAUSA?

El origen del SHO todavía es desconocida, pero se sabe que la hCG tanto endógena (derivada de la gestación) como exógena (administrada con los tratamientos) es el factor desencadenante del SHO.


La hCG en presencia de ovarios hiperestimulados provoca un incremento de la permeabilidad capilar con lo que se produce una extravasación de líquido al tercer espacio. En este momento aparece la hemoconcentración, que resulta en complicaciones como la hipercoagulabilidad y dificulta la perfusión de los órganos.


Existen dos formas clínicas de SHO: SHO temprano, que generalmente se presenta de 2 a 9 días después de la administración de hCG para la punción folicular y SHO tardío, entre 10 y 17 días después de la ovulación, producido por la hCG endógena del trofoblasto cuando hay implantación embrionaria.


¿QUÉ SÍNTOMAS PRODUCE?

Las manifestaciones clínicas y analíticas del SHO aparecen de forma progresiva y suelen desaparecer en ausencia de gestación a partir de las 48-72 hs, llegando a la remisión completa una vez vuelve la menstruación.


¿SE PUEDE PREVENIR?

No existe un ningún método que permita prevenir completamente el SHO. Hay que tener en cuenta también que algunos casos de SHO se desarrollan en mujeres sin ningún factor de riesgo. Sin embargo, la clasificación de las pacientes en función de su riesgo de sufrirlo y la individualización de los tratamientos para evitar las posibilidades de llegar a desarrollarlo, parece una estrategia razonable.


¿CÓMO SE TRATA?

El SHO leve es una consecuencia casi constante de los ciclos de estimulación ovárica, por lo que su tratamiento inicial será sintomático, intentando además llevar a cabo las medidas oportunas que eviten la evolución del cuadro. Estas medidas se basan fundamentalmente en:


• El reposo relativo, evitando el ejercicio físico y las relaciones sexuales, con la intención de evitar una posible torsión ovárica. No debe recomendarse reposo absoluto para evitar el riesgo tromboembólico.

• Ingesta de bebidas isotónicas.

• Dieta hiposódica e hiperprotéica.

• Control de la ingesta de líquidos y diuresis, así como el control del peso o del perímetro abdominal para detectar una progresión del cuadro.

• Analgesia a demanda evitando el uso de antiinflamatorios no esteroideos.

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